Por qué me encanta esta pieza: Alicia y el Conejo Blanco "Mr Rabbit Wait"

alice in wonderland Disney Collecting Just for fun

A veces llega una figura y, antes incluso de terminar de revisarla, ya sé que me va a costar dejarla marchar.

Esta fue, sin duda, una de esas ocasiones.

Es curioso, porque cuando la gente piensa en coleccionar figuras Disney, creo que es fácil imaginar que se trata simplemente de tener a un personaje favorito en una estantería. Y, por supuesto, a veces es exactamente eso. No hay nada de malo en ver a un personaje que te encanta y pensar: “Necesito esa figura”.

Pero para mí, las piezas que realmente me llegan al corazón son las que hacen algo más.

Cuentan una historia.

No solo te muestran un personaje.

Te devuelven a un momento.

Y esta pieza de Disney Enchanting Collection, “Mr Rabbit Wait”, con Alicia y el Conejo Blanco, lo consigue a la perfección.

No es Alicia posando. No es simplemente el Conejo Blanco de pie a su lado. Es un pequeño fragmento de la película capturado para siempre. Una instantánea del País de las Maravillas.

Es el momento en que todo cambia.

Antes de la Reina de Corazones. Antes del Sombrerero Loco. Antes del Gato de Cheshire. Antes de toda esa maravillosa locura que hace que el País de las Maravillas sea lo que es.

Solo hay una niña, un conejo y la decisión de seguir su curiosidad.

Y eso es lo que me encanta de esta pieza.

Lo primero que me llama la atención es el Conejo Blanco. Es un personaje pequeño dentro de la figura, pero se adueña por completo de la escena.

Hay muchísima personalidad en su carita.

Se ve el pánico. La urgencia. El caos absoluto.

Los ojos abiertos, la boca entreabierta, el pie levantado, el reloj de bolsillo fuera... todo en él te dice que este conejo tiene que llegar a un lugar increíblemente importante.

Casi puedes oírlo.

“¡Llego tarde! ¡Llego tarde! ¡A una cita muy importante!”

Ahí es cuando una figura se convierte en algo especial para mí: cuando un artista consigue crear un objeto inmóvil, pero de algún modo hace que parezca que se mueve.

Y esta pieza está llena de movimiento.

Mira el pelo de Alicia.

Ese pequeño detalle es una de mis partes favoritas de toda la figura.

Su pelo no está simplemente colocado a la perfección. Fluye hacia atrás, dando la sensación de que acaba de dar un paso. Está siguiendo al conejo. Ya forma parte de la aventura.

Habría sido muy fácil crear una Alicia quieta, con las manos bien colocadas y un aspecto bonito. Y no me malinterpretes, esas piezas también pueden ser preciosas.

Pero esta se siente viva.

Parece que, si apartaras la mirada un segundo y volvieras a mirar, ambos podrían haber avanzado un poco más por el camino.

Y luego está Alicia en sí.

Su expresión es encantadora.

Suave. Inocente. Curiosa.

Hay algo perfecto en el contraste entre los dos personajes. El Conejo Blanco es puro pánico y prisa. Alicia está tranquila y fascinada.

No tiene miedo. No está preocupada.

Solo quiere saber más.

¿Y no es eso exactamente Alicia?

Alicia en el País de las Maravillas siempre ha sido una historia mágica porque celebra la curiosidad y la imaginación. Trata de hacer preguntas, explorar lo imposible y creer que cosas extrañas y maravillosas pueden estar justo a la vuelta de la esquina.

Esta figura captura esa sensación de forma preciosa.

El diseño de la base también aporta muchísimo a la historia. No son solo dos personajes colocados juntos: se les ha dado un pequeño mundo alrededor. El sendero, la vegetación, la sensación de estar entrando en un lugar desconocido.

Es una puerta al País de las Maravillas.

Una de las razones por las que me encanta coleccionar piezas Disney es que las mejores son realmente pequeñas obras de arte.

Alguien ha pensado en cada mínima decisión.

¿Hacia dónde debería mirar Alicia?

¿Cómo debería colocarse el Conejo?

¿Cómo se muestra movimiento en algo que no puede moverse?

¿Cómo se captura una emoción?

Porque esa es la parte inteligente.

Una buena figura se parece a un personaje.

Una gran figura te hace sentir algo.

Te trae de vuelta el recuerdo de ver la película. Te recuerda a la infancia y a esa sensación de creer que quizá, solo quizá, los mundos mágicos podían existir.

Y creo que Alicia en el País de las Maravillas lo consigue mejor que casi cualquier otra historia.

Tiene esa maravillosa combinación de inocencia infantil e imaginación absoluta. Nada tiene por qué tener sentido. Todo puede ser inesperado. Las flores pueden hablar, los gatos pueden desaparecer y los conejos pueden llevar relojes de bolsillo.

Y una niña puede seguir su curiosidad hasta un mundo completamente nuevo.

Todo eso está capturado aquí.

En una pequeña escena.

Por eso siempre digo que estas piezas son mucho más que adornos.

Son recuerdos.

Son arte.

Son pequeños momentos de historias que amamos, creados con cuidado para que podamos conservarlos con nosotros.

¿Y esta?

Esta es Alicia justo antes de que todo cambie.

A un paso del País de las Maravillas.

A una decisión de la aventura.

Y me parece bastante mágico. 💙🐇✨

Comprar “Mr Rabbit Wait” aquí

Dejar un comentario

Por favor, ten en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados.